San Blas: Acontecimiento de entrega

La pequeña ermita de San Blas fue construida en el siglo XVIII y posteriormente (en el XIX) se le incorporó un ábside semicircular neorománico. Se encuentra a la salida de la villa de Los Arcos (Navarra), en pleno Camino de Santiago en dirección a Viana. Parece que pudo pertenecer a un hospital de peregrinos. Es una ermita que conserva su humilde cabecera románica de tramo presbiterial rectangular y ábside de planta semicircular.

Este lugar santo nos recuerda en medio del camino la importancia del servicio, de la ayuda, de preocuparse por las necesidades del prójimo, tal como nos muestra la vida del obispo y mártir del siglo IV san Blas.

Cuando capturaron a san Blas, haciendo vida de eremita en la montaña, su regreso a la ciudad fue un acontecimiento para cristianos y paganos. Todos querían recibir su bendición, dado que era considerado como un santo en vida. Él se olvidó de sí mismo, de la situación tan delicada en la que se encontraba, e impartía la bendición y consolaba a los que se le acercaban.

Al obispo le conmovió una mujer que traía a su hijo moribundo en los brazos. Se había tragado una espina y estaba entre la vida y la muerte. Blas, que antes de ser médico de almas fue médico de cuerpos, logró salvar al niño.

Si quieres salvarte, reniega de tu fe en Cristo – le pidieron los torturadores.

Jamás podré dejar de anunciar el nombre de Jesús. Hoy me voy a convertir en hostia de la Eucaristía – predijo san Blas antes de su martirio.

Fernando Cordero Morales ss.cc

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