«Canción de cuna» de la muerte

Gabriel Fauré – Requiem op. 48 (1893). Dirigida por el maestro Philippe Herreweghe, Orchestre Des Champs Elyséesy, La Chapelle Royale.

Iniciamos el Camino de Santiago desde Francia, donde el compositor Gabriel Fauré escribió su Requiem op. 48. Considerada una «misa de difuntos», Fauré concibe la muerte como liberación del espíritu y por ello elimina el miedo al tránsito y lo transforma en un momento donde la persona fallecida alcanza un estatus superior lleno de paz y felicidad.

Se divide en los siguientes movimientos: I. Introit et Kyrie; II. Offertoire; III. Sanctus; IV. Pie Jesu; V. Agnus Dei et Lux Aeterna; VI. Libera Me; VII. In Paradisum.

Comenzó a componerlo tras la muerte de su padre (1886). Al escucharlo traslada al oyente a un estado de relajación absoluta pudiendo elegir concentrarse en la letra o bien en esa áurea propia de tranquilidad para elevar el espíritu gracias a la Música. Los momentos más sobrecogedores, para mí, son la petición de eterno descanso, la llamada de Dios y la llegada al Paraíso.  Os animo a que disfrutéis de ésta joya musical.

Carlos J. Fernández Cobo

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