Lo imperceptible

Obra: Busto de Juan Pablo II; autor: Cándido Pazos; lugar: Plaza de la Inmaculada, Santiago de Compostela; año: 2011

He caminado por las proximidades de esta escultura incontables veces; me he sentado muy cerca contemplando el sol de media mañana o las flores que la rodean en primavera; he observado la cara norte de la catedral con sus diferentes rostros ambientales … Pierdo la cuenta de las fotos que he sacado a su silueta al atardecer. Sin embargo, estas son las primeras fotografías que tengo de ella.

Representa al papa Juan Pablo II, con capa de peregrino y sonriente, al igual que en su primera visita a Santiago de Compostela en el año 1982, desde donde lanzó aquellas palabras que todavía siguen resonando hoy: «Yo, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Tú aún puedes ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo.”

Igual estás pensando que teniendo la catedral al lado, es normal no fijarse en los pequeños detalles que la rodean. Es cierto, estoy de acuerdo. De hecho, si has llegado ya a Santiago por el camino francés, ni te habrás fijado en ella.

Esto, en el fondo, es lo que nos acontece todos los días en nuestra vida, caminando o cuando volvemos a la rutina; y este “retrato” de Juan Pablo II me ayuda a recordar que en innumerables ocasiones estamos buscando milagros o signos de Dios del tamaño de una catedral, mientras que aquellas pequeñas manifestaciones, igual de importantes, que se suceden diariamente frente a nosotros pasan desapercibidas.

Te invito a que vuelvas a encontrarte, recordando la exhortación de Juan Pablo II: encuéntrate a ti mismo, y encuentra al Señor, en todo aquello que resulta insignificante a priori. Y, sobre todo, encuéntrale en los hermanos. Imagina, por un momento, que aquellos pescadores de Galilea, no se hubiesen fijado en él, porque -eso es seguro- no tenía el tamaño de una catedral.

¿Qué has dejado escapar en estos días? ¿Cuál ha sido esa «escultura” insignificante que ha sobrevivido a la sombra de una «catedral” en tu vida?

Fátima Noya Varela

             

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