17. La verdad de nuestro andar

Tema publicado con la autorización de «Manolo Copé»

«… Y a donde yo voy ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». (Jn 14, 1-6)

No siempre caminamos, aunque se muevan nuestros pies. Hay senderos amables, adecuados en apariencia pero que se truncan o terminan en un punto y no nos conducen a ninguna parte. Y otros laberínticos que se agotan al recorrerlos, porque tampoco tienen puerta de salida. A veces transitamos también vías rápidas, muy amplias donde no pisamos el suelo y el sentido del viaje se pierde … Porque caminar es avanzar, con conciencia de cada paso y con un horizonte claro al que dirigirnos.

Pero Jesús nos saca de las ensoñaciones y despistes con una rotundidad aplastante. No lo muestra o lo relativiza: Él es el Camino. Estar con Él y en Él es garantía de seguridad. No nos perdemos si vamos por Él.

Tampoco nos dice la verdad; Él es la Verdad. Y hace nuestra vida auténtica si está presente en ella. Haciendo nuestra ésta afirmación caminaremos en la verdad («Todo el que es de la verdad escucha mi voz» Jn 18, 37)

Susana Melero Leal

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16. Centro

Tema publicado con la autorización de «Susana Melero»

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro respondió: «¡Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo!»   (Mt 16, 15-16)

Cuántas veces, a lo largo del camino nos resuena esta pregunta en lo profundo… Conviene recordar, «pasar de nuevo por el corazón» el enamoramiento de la primera llamada y contemplar cómo prendió, iluminó y dio sentido al tramo recorrido.

¿Qué me queda hoy de todo eso?

¿Dónde te sitúo, Señor? ¿En el núcleo de mi existencia, dando vida y verdad a cuanto siento y emprendo o en la tibia  periferia, donde coloco también las aficiones, tradiciones,  costumbres…?

¿Mi fe de hoy es una fe de inercias y descubrimientos prestados o se amasa en el encuentro contigo? (Jn, 20) ¿Se agranda en los contratiempos o se proclama con la boca pequeña para «no herir la sensibilidad» de los que no la tienen?

¿Quién digo yo -con lo que vivo y lo que sueño- que eres Tú para mí?

Susana Melero Leal

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15. Sólo quedas tú

Tema publicado con la autorización de «Ixcís»

«En Dios está el descanso de mi alma, de Él viene mi salvación. Él solo es mi roca, mi salvación, mi alcázar; no vacilaré» (Sal 62,3)

Jesús de Nazaret no es de los que sale corriendo cuando las cosas se ponen feas. Él se queda.  Se queda cuando muchos abandonan por la dureza de su mensaje o cuando le vende uno de los suyos. Su amor está hecho de permanencia.

Por eso, cuando todo se nos cae a nuestro alrededor, podemos percibir tal vez con más fuerza cómo su sola presencia nos sostiene, cómo su mirada nos levanta de nuevo. Y así, despojados de lo que creíamos imprescindible, lo descubrimos en el lugar que le corresponde en nuestra vida.

«Al fin, en la raíz, en lo hondo, sólo quedas Tú.
Sólo tu sueño me deja abrir los ojos,
sólo tu mirada acaricia mi ser,
sólo tu amor me deja sereno,
sólo en Ti mi debilidad descansa
y sólo ante Ti la muerte se rinde.
Sólo Tú, mi roca y mi descanso.»

Javier Montes, sj

Susana Melero Leal

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