Pie Jesu

Acabando este mes de Octubre, la Iglesia se prepara para entrar en el mes de Noviembre, el mes dedicado especialmente a todos los difuntos.

Quiero preparar musicalmente esa entrada en la conmemoración de todos los difuntos con una obra musical que merece ser apreciada y disfrutada: se trata del Pie Jesu de M. Duruflé, incluida dentro de su obra Réquiem, que fue escrito hacia 1947 y dedicado a la memoria de su padre.

El Réquiem de Duruflé ha sido comparado muchas veces con el de G. Fauré por su economía de recursos, pero también por sus colores luminosos y su serenidad, aunque en algunos momentos la música adquiere un intenso dramatismo y en otros crea un mundo sonoro de enorme paz, con sonidos celestiales.

Existen tres versiones corales: una solo con órgano, otra para órgano y orquesta de cuerda (opcional trompetas, arpa y percusión), y una más para órgano y orquesta completa; esta última es, de hecho, la primera versión que él escribió.

Por último, decir del Réquiem de Duruflé que no incluye el Dies irae, uno de los más habituales en una misa de réquiem. Duruflé eligió los movimientos más tranquilos, más lentos del réquiem, como el Pie Jesu que hoy os propongo.

Que la oportunidad de alimentar nuestro espíritu con este Réquiem, en concreto con su Pie Jesu, sea para nosotros motivo para reflexionar, para encontrar esos momentos de bondad perdidos en nuestra alma por la acción de la malignidad diaria; y que nos sirva también para recordar a todos aquellos que ya han marchado hacia la Casa del Padre. Hoy, ésta semana, el motor de nuestra oración será la música de Duruflé. Mañana, estará en nosotros encontrar la belleza y la paz.

Adrián Regueiro García

 

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